La brisa atada
Dentro del estanque hay algunas flores que quedaron flotando por ahí. Me pregunto si alguna idea flota también, si todo es tan estable, entonces… ¿Porqué ha de partir?
Luces que ciegan entre la maleza, es un bosque este jardín, es un caos ordenado donde impera la incertidumbre y… no quiero abrir, no quiero volar, no quiero salir.
Notas se deslizan por el piano y ninguna estalla dentro de mí. Se pierden las partituras. Sigo imaginando que están dentro, muy dentro de mí.
Suelta aquellas cosas que tanto te atan, deja que el aroma que desprenden los jazmines te sumerja dentro de mí. En lo profundo se ven luces, dentro de mi cuerpo hay cicatrices que queman y necesitan tus cuidados, necesitan de ti.
Los zapatos quedan a un costado del camino a Moreno, me sigo preguntando si los árboles crecerán de igual forma allá que aquí. Surgen mis raíces y emergen mis cristalinas ganas…
¿Acaso no deberíamos juntarnos y hablar de cosas sin sentido al menos por un rato?
Me hundo en los colores, respiro la más pura sensación. Es el rastro que dejan las lágrimas de pinos y cedros, el latido de una pobre planta que tarda en dar frambuesas y acaricia el sueño de dar peras.
Se deslizan las ideas, se vuelve translucido el pigmento que deja la llegada del porvenir.
Uno a uno, cara a cara. La reja, el árbol, la casa y un paseo por el lago que aún no se secó.
Y mi mirada se pierde, cae y vuelve a subir. Intento respirar y trato de sobrellevar tanta belleza. Tanto extracto de amor.
El suspiro intacto lucha dentro de mí, persigo nubes y corro al viento… no dejo de soñar con aquello que ya está muy dentro de mí.











Me mato lo de pedir peras…supongo que todos cometemos ese error, suplicar, pedir e implorar a los equivocados. Tal vez, en ese caso, los equivocados seamos nosotros. Me pasa que cuendo leo este tipo de cosas que escribis, me agarra una tristeza. Supongo que que algunas personas solo deberían encontrarse a hablar pavadas, o mejor dicho, los que se encuentran con nosotros todos los días deberían relajarse un poco y hablar naderías un rato. Porque hablar todos los días de trabajo, embola un poco, sabés?
Bah, son días. Mi madre me dijo que habría días así. Un beso.
volver al hogar….
-sigh-