Miles de trenes al interior
Mientras juegan en el patio se escuchan voces en el hall. Es la gente que llega y trae regalos en abundancia.
Los chicos corren y miran las etiquetas pegadas sobre el papel. Se preguntan si será o no su nombre impreso… Es que aún no saben leer bien.
Hay un borracho que siempre canta la misma canción, no se sabe si es porque solo conoce ese tema o por puro placer o dolor.
El gato del vecino vuelve a romper la membrana de la terraza, donde los chicos jugaban alegremente mientras el gato se escapaba de una posible persecución con una escoba.
El tiempo pasa y los problemas son alegremente vagos, simples, humanos.
Ella sigue esperando anotar este día en su diario, donde junta todas las entradas al cine de cuando fueron los dos. El no sabe sobre su pequeño ritual, solo cree que apenas lo quiere, nada más.
Alguien grita por el volumen de la música. Esta bien. No son villancicos, es Green Day y tampoco es Navidad… brilla la estrella, brilla sin cesar. Y sin saber astronomía el padre muestra el camino de las estrellas y la mamá le enseña la libertad de crear.
El tiempo se sienta conmigo a tomar un té. Ambos pedimos sin azúcar. Nos sentamos y nos miramos, nada más.
No hablo de la guerra, él no habla de la vejez. No hablo sobre mis ideales, él no habla sobre aquello que una vez pudo ser y no fue.
Se abre la puerta de la habitación que se encuentra en la terraza. Hay una muñeca, herramientas y un tren.
Alguien daba cariño.
Alguien construía.
Alguien viajaba sin mover un solo pie.
La puerta no se cierra.
La cerradura se rompió…











qué curioso.
yo tmb tengo ese ritual de pegar en la agenda las entradas del cine.
o los envoltorios de los bombones que me regala.
las cosas que una hace estando enamorada. ¿no?.
besitos, amiga
En casa todavia hay un cuadernito con todas las entradas de cine, y las de recitales…mirarlas te da un recuerdito…tantas sensaciones…pero en una época anterior a la pc, tenía un cuaderno lleno de poesía y adentro, sueltas, las cartas de amigos, de amores, presentes y ausentes. Esas ultimas, las de los ausentes, las destruí en una rabieta de soledad. Mierda…tb la cerradura de mi pieza en la casa paterna sigue sin cerrarse bien…
Es algo que parece hacer mucha gente.Eso está más que claro. De alguna manera dulce, uno se aferra a cosas materiales creyendo que así se prolonga el momento en nuestra vida y en nuestra memoria…es un gran disparador de emociones. Un papel, una entrada, una tarjeta y zas! una emoción aparece como si nada (buena o mala).Hey! Hay collectors que son masoquistas.
Arwencita siempre es tan romantica y Maximus es siempre tan…humano.
Yo tengo una lunchera de metal con cositas adentro y de vez en cuando, cuando estoy lista para avanzar, tiro mas o menos el 50% de las cosas que hay en ella. Hago espacio para cosas nuevas y mejores!
Asi soy yo…